Quevedo era del Atleti.

Y ahí estaba él, el gran maestro Don Francisco de Quevedo y Villegas observándome fijamente desde el suelo en aquel viejo y pintarrajeado libro de Lengua y Literatura, con su Cruz de Santiago en la solapa, sus pelos, bigotes y perillas. El amigo del capitán Alatriste.

Me encontraba yo haciendo hueco en el trastero cuando un grueso montón de libros y cuadernos cayeron, abriéndose el mencionado por esa página. Lo cerré raudo con miedo a que empezase a ladrarme rimas.

Pasaron los días, y no sé por qué razón, volvía su imagen intermitentemente a mi cabeza, debió ser por la dificultad de olvido de ese retrato tan personaje, puro marketing en el siglo de Oro. No pudiendo luchar contra ello me rendí a su obra decidiendo releerle analizándolo desde un punto psicológico para intentar entrever cómo sería su persona sacando las siguientes conclusiones:

Pues bien, como en la foto superior (la del libro de Lengua) queda demostrado, fue el primer gafapastas. Un hipster de la época.

Ricki-Hall-Tattoo-and-Beard-Male-Model-4

Estoy convencido que Don Paco se desestresaba al tomarse unos vinos y garabatear en un trozo de papel algunas coplillas con las que mofarse de algún personaje cortesano entre las carcajadas de sus amigos. Seguro estoy de que si volviese a la vida tendría uno de los mejores programas de la televisión, una columna con aun mayor índice de audiencia y la cuenta de Twitter con los mejores chascarrillos de 140 caracteres más seguida de toda España .

reagalaughing

Sería colega de Javier Krahe, de Dragó,  de Sabina, de su tocayo Umbral, de Fernando Fernán Gómez y compañía. Habría frecuentado con ellos la mítica Mandrágora y tendrían un grupo de whatsapp en el que se mandarían fotos y vídeos, tal vez obscenos, haciéndose llamar los Superlativas Narices.

Joaquin_Sabina-La_Mandragora-Frontal

Políticos y sindicatos, la real familia, y el famoseo y farándula de nuestro tiempo serían el blanco directo de su versal flecha firmada con su ironía, sutileza y pura maestría. En estos días de monárquicos líos, cuentas barcenianas y casos Nóos tendría para escribir diariamente.

Amante de vicios varios, más de tascas y tabernas que de cafés. Le imagino un domingo de primavera en La Latina o con una jarra en alguna terraza contigua al Palacio de Oriente tras haber cautivado a la fémina fauna autóctona de la calle Montera con sus rimas:

No te quejes, ¡oh Nise!, de tu estado
aunque te llamen puta a boca llena,
que puta ha sido mucha gente buena
y millones de putas han reinado.

F.Q.

Aunque una duda me asoma, no sabría decir si sería rojiblanco colchonero, o noble y bélico adalid madridista. Me da que frecuentaría el Calderón. Una cosa está clara, del Barça no, y nos deleitaría con puyas castizas contra éste nuestro eterno rival.

Y es que tan elocuente personaje, digno de veneración, convertía lo más mundano de la naturaleza y sociedad en arte palpable. Eso es lo verdaderamente admirable en un artista, coger un bloque de mármol, sacar un Moises y pedirle que hable. Mandar un mensaje a una majísima Duquesa de Alba, invitarla a posar en el diván de tu casa, para que un virginal lienzo inmortalice el momento.

Y es que Quevedo hizo el mismo proceso: Cogió una flatulencia y la transformó en poesía. Sí, flatulencia.

Me disculpará el lector, se que este es un blog de clase. Se preguntarán que cómo pudimos colgar el siguiente poema. Lo hacemos para acercarles a los grandes clásicos, que lo son porque han perdurado en el tiempo gracias a la genialidad de su obra y demostrar que no son tal como nos lo pintaban los aburridos apuntes de selectividad. No tiene desperdicio, y confiamos en que su señora inteligencia capte el mensaje de como a través del humor e ingenio se puede sacar del gas más natural arte y sonrisas, inmortalizar lo mundano. Con este nos despedimos:

Poema al Pedo

Alguien me pregunto un día
¿Qué es un pedo?
y yo le conteste muy quedo:
el pedo es un pedo,
con cuerpo de aire y corazón de viento
el pedo es como un alma en pena
que a veces sopla, que a veces truena
es como el agua que se desliza
con mucha fuerza, con mucha prisa.

El pedo es como la nube que va volando
y por donde pasa va fumigando,
el pedo es vida, el pedo es muerte
y tiene algo que nos divierte;
el pedo gime, el pedo llora
el pedo es aire, el pedo es ruido
y a veces sale por un descuido
el pedo es fuerte, es imponente
pues se los tira toda la gente.

En este mundo un pedo es vida
porque hasta el Papa bien se lo tira
hay pedos cultos e ignorantes
los hay adultos, también infantes,
hay pedos gordos, hay pedos flacos,
según el diámetro de los tacos
hay pedos tristes, los hay risueños
según el gusto que tiene el dueño

Si un día algún pedo toca tu puerta
no se la cierres, déjala abierta
deja que sople, deja que gire
a ver si hay alguien que lo respire.

También los pedos son educados
pues se los tiran los licenciados,
el pedo tiene algo monstruoso
pues si lo aguantas te lleva al pozo
este poema se ha terminado
con tanto pedo que me he tirado.

Francisco de Quevedo.

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